Casas de colores junto al mar, pueblos colgados de un risco y calles blancas con vistas. Los imprescindibles del interior y la costa.
Si algo tiene la provincia de Alicante es contraste, y en ningún sitio se nota tanto como en sus pueblos. En una misma ruta pasas de un casco antiguo colorido junto al mar a una fortaleza sobre un precipicio. Estos son los que no deberías saltarte.
El Castillo de Guadalest y su pueblo son de los más visitados del interior de España, y con razón: la vista desde arriba, con el embalse turquesa al fondo, es difícil de olvidar. Además tiene varios museos pequeños y curiosos, como el museo de vehículos históricos.
Villajoyosa es famosa por sus casas pintadas de colores frente al mar, un clásico de cualquier feed de Instagram. Es también tierra de chocolate: buena excusa para acercarse. Un poco más al norte, Altea presume de casco antiguo blanco y cúpula azul, perfecto para pasear al atardecer.
La ruta lógica sube a la montaña por la mañana (Guadalest y alrededores) y baja a la costa por la tarde. Si te queda tiempo, el casco antiguo de Alicante, Santa Cruz, remata el día con sus calles empinadas y llenas de flores.
Ver rutas de día ya montadas por la provincia →Con paradas, precios y navegación, para no perder tiempo entre pueblo y pueblo.Ve entre semana si puedes: los fines de semana Guadalest se llena, y la magia se disfruta mejor sin multitudes.
Guía editorial de Alicante Insider. Precios y horarios orientativos; conviene confirmarlos antes de ir.